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domingo, 26 de septiembre de 2010

Actividades con figuras literarias, II

ACTIVIDAD 1.-¿Qué figuras literarias encuentras en los siguientes poemas y fragmentos?

“Oh, hija de Nereo, Galatea, para mí más dulce que el tomillo de Hibla, más deslumbrante que los cisnes, más bella que la hiedra blanca”. (Virgilio)


HAPPY NEW YEAR

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.(Julio Cortázar).



Odio y amo.
Por qué hago esto quizá te preguntes.
No lo sé, pero lo siento así, y me torturo.(Catulo)




YO VOY SOÑANDO CAMINOS...

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...

¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero,
a lo largo del sendero...
—La tarde cayendo está—.

"En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino se serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
quién te volviera a sentir
en el corazón clavada".

(Antonio Machado).



LAS COSAS, NUESTRAS COSAS...

Las cosas, nuestras cosas,
les gustan que las quieran;
a mi mesa le gusta que yo apoye los codos,
a la silla le gusta que me siente en la silla,
a la puerta le gusta que la abra y la cierre
como al vino le gusta que lo compre y lo beba,
mi lápiz se deshace si lo cojo y escribo,
mi armario se estremece si lo abro y me asomo,
las sábanas son sábanas cuando me echo sobre ellas
y la cama se queja cuando yo me levanto.
¿Qué será de las cosas cuando el hombre se acabe?
Como perros las cosas no existen sin el amo.(Gloria Fuertes)

BESOS

Vivamos, querida Lesbia, y amémonos,
y las habladurías de los viejos puritanos
nos importen todas un bledo.
Los soles pueden salir y ponerse;
nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera vida,
tendremos que dormir una noche sin fin.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta para ignorarla
y para que ningún malvado pueda dañarnos,
cuando se entere del total de nuestros besos (Catulo).



No te extrañes, Rufo, de que ninguna mujer
quiera tenerte sobre sus delicados muslos,
ni aunque la seduzcas con el regalo de un vestido especial
o con el capricho de una piedra preciosa.
Te hace daño cierta mala habladuría,
según la cual dicen que un feroz macho cabrío
habita bajo el valle de tus sobacos.
A ése lo temen todas, y no es extraño:
pues es un animal muy malo,
y con él una chica guapa no se juntará.
Por eso, o matas esa peste cruel para la nariz,
o deja de extrañarte de que huyan.(Catulo)

Actividades con figuras literarias.

DEL "CANTO A MÍ MISMO" DE Walt Whitman.

Un niño me preguntó: ¿Qué es la hierba?, trayéndola a manos llenas,
¿Cómo podría contestarle? Yo tampoco lo sé.

Sospecho que es la bandera de mi carácter tejida con esperanzada tela verde.
O el pañuelo de Dios,
Una prenda fragante dejada caer a propósito,
Con el nombre del dueño en alguna punta, para que lo veamos y lo notemos y nos preguntemos, ¿de quién?

O sospecho que la hierba misma es un niño, el recién nacido de la tierra.

O un jeroglífico uniforme (...).

Y ahora se me figura que es la cabellera suelta y hermosa de las tumbas.


ACTIVIDAD 1. Lee el fragmento de Walt Whitman y fíjate en las metáforas. En el poema hay una solamente una comparación, ¿la descubres? Reescribe ahora el poema convirtiéndolas en comparaciones. Para evitar que la repetición intenta variar las fórmulas: "es como...", "se parece a..." "me parece...", "podría compararse con...", "se diría...", "se me figura que es..." "es tan...como"..., "más /menos ...que...".

ACTIVIDAD 2. Siguiendo el modelo de Walt Whitman, escribe tú un poema similar que consista en una sucesión de metáforas a partir de uno de estos elementos: el desierto, la luna, el sol, la tierra, el agua, el relámpago.


DE LAS "RIMAS" DE BÉCQUER

Los suspiros son aire y van al aire,
las lágrimas son agua y van al mar,
Dime, mujer: cuando el amor se olvida,
¿Sabes tú dónde va?


ACTIVIDAD 3. Los versos uno y dos tienen una estructura paralela:

artículo + sustantivo plural + son + (sustantivo) + y van a + (sustantivo anterior).

Continúa el poema con tres versos más siguiendo esta estructura
.


"ROMANCE DE LA LUNA, LUNA", DE FEDERICO GARCÍA LORCA.

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.


ACTIVIDAD 4. ¿Qué dos elementos aparecen personificados en el poema? ¿Qué cualidades humanas se les atribuyen? Uno de los dos es alude además simbólicamente a otra realidad, ¿cuál?


DE "ÉGLOGA I" DE GARCILASO DE LA VEGA.

"Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que se inclinan;
las aves, que me escuchan cuando cantan,
con diferente voz se condolecen
y mi morir, cantando, me adivinan;
las fieras que reclinan
su cuerpo fatigado,
dejan el sosegado
sueño para escuchar mi llanto triste…".



ACTIVIDAD 5. ¿Qué le ocurre a la naturaleza ante la enormidad del dolor del emisor? Como ves, el poeta hace hincapié en su tristeza mediante la exageración. ¿Cómo se llama esta figura literaria? Haz tú algo similar: escribe una sucesión de h******** que expliquen las reacciones de los elementos de la naturaleza ante la inmensidad de tu alegría, o tu miedo o tu extrañeza o ante el encanto de la persona que te guste, por poner algunos ejemplos.


CORAZÓN CORAZA, DE MARIO BENEDETTI

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.


ACTIVIDAD 6. En este poema la palabra "porque" aparece repetida al principio de muchos versos. ¿Cómo se llama esta figura literaria? ¿Ves más ejemplos de esta figura en el poema?


"CIRIOS", DE CONSTANTINO CAVAFIS.

Los días futuros se levantan ante nosotros
como una fila de pequeños cirios encendidos,
pequeños cirios dorados, cálidos y vivos.

Los días pasados permanecen entre nosotros,
triste hilera de cirios apagados.
Los más recientes humean todavía,
cirios fríos, fundidos e inclinados.

No quiero verlos; su aspecto me aflige.
El recuerdo de su antigua luz me daña.
Y contemplo delante mis cirios encendidos.

No quiero ni volver la cabeza
ni constatar, temblando, cuán rápido
la sombría hilera se alarga,
cuán pronto los cirios apagados se multiplican.


ACTIVIDAD 7. Escribe las antítesis que encuentres en el poema de Cavafis.

ACTIVIDAD 8. ¿Cómo se llama la figura literaria que aparece en los versos 1-2? ¿Y la que encontramos en los versos 4-5?

DE "PARA LA LIBERTAD" DE MIGUEL HERNÁNDEZ.

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol caudal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.(...)



ACTIVIDAD 9. La segunda oración del fragmento de poema de Miguel Hernández (es decir, los versos 2, 3 y 4) está dispuesta en un orden distinto al habitual en español. ¿Cuál es el nombre de esa figura literaria? ¿Cuál sería el orden lógico de la oración?

martes, 27 de octubre de 2009

"El lagarto viejo", de Federico García Lorca

En la agostada senda
he visto al buen lagarto
(gota de cocodrilo)
meditando.
Con su verde levita
de abate del diablo,
su talante correcto
y su cuello planchado,
tiene un aire muy triste
de viejo catedrático.
¡Esos ojos marchitos
de artista fracasado,
cómo miran la tarde
desmayada!

¿Es éste su paseo
crepuscular, amigo?
Usad bastón, ya estáis
muy viejo. Don Lagarto,
y los niños del pueblo
pueden daros un susto.
¿Qué buscáis en la senda,
filósofo cegato,
si el fantasma indeciso
de la tarde agosteña
ha roto el horizonte?

¿Buscáis el azul limosna
del cielo moribundo?
¿Un céntimo de estrella?
¿O acaso
estudiasteis un libro
de Lamartine, y os gustan
los trinos platerescos
de los pájaros?

(Miras al sol poniente,
y tus ojos relucen,
¡oh dragón de las ranas!
con un fulgor humano.
Las góndolas sin remos
de las ideas, cruzan
el agua tenebrosa
de tus iris quemados.)

¿Venís quizá en la busca
de la bella lagarta,
verde como los trigos
de mayo,
como las cabelleras
de las fuentes dormidas,
que os despreciaba, y luego
se fue de vuestro campo?
¡Oh dulce idilio roto
sobre la fresca juncia!
¡Pero vivir!, ¡qué diantre!
me habéis sido simpático.
El lema de "me opongo
a la serpiente" triunfa
en esa gran papada
de arzobispo cristiano.

Ya se ha disuelto el sol
en la copa del monte,
y enturbian el camino
los rebaños.
Es hora de marcharse,
dejad la angosta senda
y no continuéis
meditando.
Que lugar tendréis luego
de mirar las estrellas
cuando os coman sin prisa
los gusanos.

¡Volved a vuestra casa
bajo el pueblo de grillos!
¡Buenas noches, amigo
Don Lagarto!

Ya está el campo sin gente,
los montes apagados
y el camino desierto;
sólo de cuando en cuando
canta un cuco en la umbría
de los álamos.

lunes, 5 de octubre de 2009

II. "Juan Quinto", de Ramón María del Valle-Inclán

JUAN QUINTO (Ramón María del Valle Inclán)

Micaela la Galana contaba muchas historias de Juan Quinto, aquel bigardo que, cuando ella era moza, tenía estremecida toda la Tierra de Salnés. Contaba cómo una noche, a favor del oscuro, entró a robar en la Rectoral de Santa Baya de Cristamilde. La Rectoral de Santa Baya está vecina de la iglesia, en el fondo verde de un atrio cubierto de sepulturas y sombreado de olivos. En este tiempo de que hablaba Micaela, el rector era un viejo exclaustrado, buen latino y buen teólogo. Tenía fama de ser muy adinerado, y se le veía por las ferias chalaneando caballero en una yegua tordilla, siempre con las alforjas llenas de quesos. Juan Quinto, para robarle, había escalado la ventana, que en tiempo de calores solía dejar abierta el exclaustrado. Trepó el bigardo gateando por el muro, y cuando se encaramaba sobre el alféizar con un cuchillo sujeto entre los dientes, vió al abad incorporado en la cama y bostezando. Juan Quinto saltó dentro de la sala con un grito fiero, ya el cuchillo empuñado. Crujieron las tablas de la tarima con ese pavoroso prestigio que comunica la noche a todos los ruidos. Juan Quinto se acercó a la cama, y halló los ojos del viejo frailuco abiertos y sosegados que le estaban mirando:


—¿Qué mala idea traes, rapaz?


El bigardo levantó el cuchillo:


—La idea que traigo es que me entregue el dinero que tiene escondido, señor abad.


El frailuco rió jocundamente:


—¡Tú eres Juan Quinto!


—Pronto me ha reconocido.


Juan Quinto era alto, fuerte, airoso, cenceño. Tenía la barba de cobre, y las pupilas verdes como dos esmeraldas, audaces y exaltadas. Por los caminos, entre chalanes y feriantes, prosperaba la voz de que era muy valeroso, y el exclaustrado conocía todas las hazañas de aquel bigardo que ahora le miraba fijamente, con el cuchillo levantado para aterrorizarle:


—Traigo prisa, señor abad. ¡La bolsa o la vida!


El abad se santiguó:


—Pero tú vienes trastornado. ¿Cuántos vasos apuraste, perdulario? Sabía tu mala conducta, aquí vienen muchos feligreses a dolerse. . .. ¡Pero, hombre, no me habían dicho que fueses borracho!


Juan Quinto gritó con repentina violencia:


—¡Señor abad, rece el Yo Pecador!


—Rézalo tú, que más falta te hace.


—¡Qué le siego la garganta! ¡Que le pico la lengua! ¡Que le como los hígados!


El abad, siempre sosegado, se incorporó en las almohadas:


—¡No seas bárbaro, rapaz! ¿Qué provecho iba a hacerte tanta carne cruda?


—¡No me juegue de burlas, señor abad! ¡La bolsa o la vida!


—Ya no tengo dinero, y si lo tuviese tampoco iba a ser para ti. ¡Anda a cavar la tierra!


Juan Quinto levantó el cuchillo sobre la cabeza del exclaustrado:


—Señor abad, rece el Yo Pecador.


El abad acabó por fruncir el áspero entrecejo:


—No me da la gana. Si estás borracho, anda a dormirla. Y en lo sucesivo aprende que a mí se me

debe otro respeto por mis años y por mi dignidad de eclesiástico.


Aquel bigardo atrevido y violento quedó callado un instante, y luego murmuró con la voz asombrada y cubierta de un velo:


-¡Usted no sabe quién es Juan Quinto!


Antes de responderle el exclaustrado le miró de alto a bajo con grave indulgencia:


-Mejor lo sé que tú mismo, mal cristiano.


Insistió el otro con impotente rabia:


-¡Un león!


-¡Un gato!


-¡Los dineros!


-No los tengo.


-¡Que no me voy sin ellos!


-Pues de huésped no te recibo.


En la ventana rayaba el día, y los gallos cantaban quebrando albores. Juan Quinto miró a la redonda, por la ancha sala donde el tonsurado dormía, y descubrió una gaveta:


-Me parece que ya di con el nido.


Tosió el frailuco:


-Malos vientos tienes.


Y comenzó a vestirse muy reposadamente y a rezar en latín. De tiempo en tiempo, a par que se santiguaba, dirigía los ojos al bandolero, que iba de un lado al otro cateando. Sonreía socarrón el frailuco y murmuraba a media voz, una voz grave y borbollona:


-Busca, busca. ¡No encuentro yo con el claro día, y has de encontrar tú a tentones!...


Cuando acabó de vestirse salió a la solana por verme cómo amanecía. Cantaban los pájaros, estremecíanse las hierbas, todo tornaba al nacer con el alba del día. El abad gritole al bigardo, que seguía cateando en la gaveta:


-Tráeme el breviario, rapaz.


Juan Quinto apareció con el breviario, y al tomárselo de las manos el exclaustrado le reconvino lleno de indulgencia:


-¿Pero quién te aconsejó para haber tomado este mal camino? ¡Ponte a cavar la tierra, rapaz!


-Yo no nací para cavar la tierra. ¡Tengo sangre de señores!


-Pues compra una cuerda y ahórcate, porque para robar tampoco sirves.


Con estas palabras bajó el frailuco las escaleras de la solana, y entró en la iglesia para celebrar su misa. Juan Quinto huyó galgueando a través de unos maizales, pues se venía por los montes la mañana y en la fresca del día muchos campanarios saludaban a Dios. Y fue en esta misma mañana ingenua y fragante cuando robó y mató a un chalán en el camino de Santa María de Meis. Micaela la galana, en el final del cuento, bajaba la voz santiguándose, y con un murmullo de su boca sin dientes recordaba la genealogía de Juan Quinto:


-Era de buenas familias. Hijo de Remigio de Bealo, nieto de Pedro, que acompañó al difunto señor

en la batalla del puente de San Payo. Recemos un Padre Nuestro por los muertos y por los vivos.



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PREGUNTAS DE LA LECTURA

1) ¿Quiénes son los personajes del relato?
2) ¿Dónde se desarrolla la acción?
3) ¿En cuánto tiempo crees que se desarrolla la historia? Indica las frases del texto donde lo has descubierto.
4) ¿Qué significa la frase: “Crujió la tarima con ese pavoroso prestigio que comunica la noche a todos los ruidos”?
5) Escribe cinco adjetivos que describan el carácter de Juan Quinto y otros cinco que describan el del abad.
6) ¿Con qué nombres se alude al abad en el cuento?
7) ¿Por qué no consigue su objetivo Juan Quinto?
8) ¿Crees, como dice el abad, que Juan Quinto no sirve para ladrón? ¿Por qué?
9) ¿Quién es Micaela la Galana?
10) ¿Qué opinas de este cuento?

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